Dar sin esperar nada a cambio. Sin pedir donativos. Siempre con
una sonrisa. Ayudando a discapacitados físicos y psíquicos
que suman a su minusvalía la pobreza y muchas veces, el desamparo...
por eso estos testimonios de enfermos y colaboradores:
"Desde que conocí el Cottolengo he descubierto que mi vida es un Don, antes era sólo una carga"
"El Cottolengo es el abrazo de Dios a los más pobres"